Sydney Sweeney ‘maneja’ la fama ‘increíblemente bien’, asegura Ben Foster

La actriz de 28 años interpreta a la boxeadora de la vida real Christy Martin en el nuevo drama deportivo junto a Ben como James V. Martin, el entrenador convertido en esposo de Christy, y el actor, de 45 años, está lleno de elogios para su coprotagonista.

Sydney Sweeney “maneja” la fama “increíblemente bien”, según su coprotagonista de Christy, Ben Foster.

La actriz de 28 años interpreta a la boxeadora de la vida real Christy Martin en el nuevo drama deportivo junto a Ben como James V. Martin, el entrenador convertido en esposo de Christy, y el actor, de 45 años, está lleno de elogios para su coprotagonista y está convencido de que ella se las está arreglando bien desde que se convirtió en el centro de atención, calificándola de “increíblemente impresionante”.

Foster declaró al periódico The Independent: “Sydney es una fuerza propia. Llegó extremadamente preparada, sabía los nombres de la tripulación y siempre estaba dispuesta a trabajar. Yo estaba agotado al final del día, y ella tenía que entrenar otras tres horas para pelear a la mañana siguiente… Ella tiene una visión del mundo que es… única. Y creo que lo está gestionando increíblemente bien. Es una persona poderosa”.

Foster admitió además que también está impresionado por el uso que Sydney hace de las redes sociales en su carrera y agregó: “No estoy en ninguna red social en absoluto. Y nunca lo he estado. Creo que mis representantes me conocen mejor que yo como para presionarme a hacer eso. Pero ella juega en ese campo. Es muy importante para esta generación, para el futuro. Es increíblemente impresionante”.

Esto viene después de que Sydney admitiera recientemente que a veces le cuesta pedir ayuda porque no quiere que la vean como “débil” y revelar sus experiencias de la vida real la ayudó a identificarse con su personaje en Christy.

Le dijo a Sky News: “Me cuesta mucho pedir ayuda, y mis amigos me lo han dicho últimamente. Ellos me dicen: ‘Sydney, no pasa nada por pedir. Puedes hacerlo’. No tiene nada de malo, pero me cuesta mucho”.

Ella continuó: “Creo que es difícil, especialmente como mujer, hay tantas expectativas sobre nosotras para que lo tengamos todo bajo control. Y si pedimos ayuda, es señal de debilidad. Y no queremos que nos vean así, aunque un hombre puede pedirla, y nadie dice: ‘Ah, es débil’. Pero si una directora pide ayuda, sería como: ‘Ay, no está preparada para este papel'”.

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