La estrella de 35 años finalizó su divorcio de Iman Shumpert en 2024, y aunque le resultó una experiencia desgarradora, están decididos a ser buenos padres para sus hijos.
Teyana Taylor ha comparado el divorcio con “lamentar la muerte de un ser vivo”.
La estrella de 35 años finalizó su divorcio de Iman Shumpert en 2024, y aunque le resultó una experiencia desgarradora, están decididos a ser buenos padres para sus hijos.
La estrella de Hollywood, que tiene a sus hijas con Iman, Junie, de 10 años, y Rue, de cinco, dijo a la revista Vanity Fair: “Para mí, el divorcio es el duelo por la muerte de un ser vivo. Creo que una vez que los niños se involucran, comprendes la importancia de seguir apoyándonos mutuamente. Al menos durante los próximos 18 años, y de ser los mejores padres posibles”.
A pesar de ello, Teyana insistió en que no quiere “que la gente empiece a tener miedo al matrimonio, porque el matrimonio es algo hermoso”.
De hecho, Teyana anunció su separación de Iman a través de una publicación en las redes sociales en 2023.
La actriz, que también ha disfrutado de un éxito considerable en la industria musical, escribió en Instagram en ese momento: “¡AHT AHT! ¡No le hables demasiado a mi mejor amiga! Para ser sincera, Iman y yo estamos separadas desde hace un tiempo. Para ser totalmente clara, la ‘infidelidad’ no es una de las razones de nuestra separación. Seguimos siendo las mejores amigas, excelentes socias y formamos un equipo excepcional en la crianza compartida de nuestros dos hermosos hijos”.
Teyana insistió en que su separación fue “pacífica” y la actriz reiteró su determinación de mantener su vida familiar fuera del foco de atención.
Teyana, quien solicitó el divorcio en enero de 2023, dijo: “Lo más importante es que somos FAMILIA y en los 10 años que llevamos juntos y 7 años de matrimonio, nunca hemos jugado con eso ni con nada de eso. Simplemente los mantenemos fuera del chat grupal, jaja, y esa es la razón por la que hemos podido separarnos con éxito y en paz, sin tanto ruido exterior”.
Teyana Taylor compara el divorcio con ‘lamentar la muerte de un ser vivo’







